El trébol de la comunicación

El trébol de la comunicación se compone de las tres áreas que conforman todo proceso comunicativo verbal: estructura, contenido y entrega. Y dominar estas tres áreas nos permitirá crear una experiencia emocional en la persona que te escucha.

Cada una de las tres áreas es necesaria para formar la hoja del trébol y si una falla el trébol no está completo. Si nos falla la estructura, el contenido o la entrega no conseguiremos transmitir el mensaje ni generar la experiencia en la mente de la otra persona. Si te cuento una historia muy interesante (contenido) pero lo hago con cara de pocos amigos, tocándome la nariz y mirando al suelo (entrega) difícilmente conseguiré el efecto deseado (crear la experiencia).

La estructura es necesaria para dar forma a nuestra comunicación y que la audiencia sapa de qué estamos hablando y nos pueda seguir. Una buena práctica al hablar en público es tener una apertura, un cuerpo con tres puntos y una conclusión. Otra posibilidad, en función de la ocasión, es contar una historia para lanzar un mensaje.

El contenido es lo que quieres contar. Espera. No. Debería decirlo de otra manera. Tú quieres contar o transmitir un mensaje y para que llegue adecuadamente y pueda generar la experiencia en el oyente entonces necesitas un contenido. El contenido es lo que necesitas para que tu mensaje llegue.

Dicho de otra manera, si mi mensaje es “no bebas cuando conduces porqué puedes tener un accidente” y te lo digo tal cual no te causará ningún impacto y después de tomarte una cerveza con los amigos y echarte unas risas te habrás olvidado de mi mensaje. Si pongo contenido a mi mensaje y te cuento una historia dramática sobre un accidente de coche que presencié entonces puede ser que te acurdes de mi historia y por tanto de mi mensaje.

La entrega es una parte clave del proceso comunicativo ya que comunicar no es solo hablar. Para comunicar usamos las palabras pero también el lenguaje corporal, las expresiones faciales y la variedad vocal. Nuestra comunicación cambia si hablamos fuerte o suave, rápido o lento y si hacemos pausas. Nuestra comunicación también cambia con nuestras expresiones faciales de alegría o de asco y con nuestro lenguaje corporal rascándonos la cabeza cuando tenemos una duda o moviéndonos con pasión.

En resumen, la comunicación consiste en crear una experiencia en la otra persona y para conseguirlo hay que usar el trébol de la comunicación y dominar sus tres áreas: estructura, contenido y entrega. La próxima vez que vayas a dar una presentación en público asegúrate que estás teniendo en cuenta el trébol y conseguirás los resultados que te propones.

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