Carles Capdevila: Educar con 5 sentidos

Esta mañana Carles Capdevila ha dado una charla en Sant Cebrià de Vallalta (Barcelona) y con su estilo cercano, humano y repleto de humor ha explicado que «educar es espabilar a los pequeños e intentar controlar a los mayores». Carles acumula mucha experiencia en educación porque es padre de 4 hijos, dos de ellos adolescentes, y además ha dirigido durante varias temporadas un programa de educación en Catalunya Radio.

Ha admitido que educar a adolescentes es difícil porque no te hablan. Cuándo les preguntas ¿Dónde vas? te responden «a ningún lado» o si preguntas ¿Con quién sales? te dicen «con nadie». Para Carles la mejor manera de educar a los adolescente, y también a los pequeños, es utilizando los 5 sentidos (que no son los que piensas).

Estas son las ideas principales entorno a estos 5 sentidos necesarios para educar con las que ha hecho reflexionar a los casi 200 asistentes que había en la sala:

1) Sentido común
La educación no es muy complicada sino una cuestión de sentido común y de causa-efecto o acción-reacción. Si le dices al niño «vete a la cama» pero le toleras que no vaya, el niño estará aprendiendo que «vete a la cama» significa «haz lo que quieras».  Tenemos que asegurarnos de que haya consecuencias si no siguen nuestras indicaciones o si no respetan los límites y las normas que les ponemos.

2) Sentido del ridículo
Si como padre haces cosas que te hacen sentir ridículo, es una señal, y mejor no la hagas. Si el niño sólo se duerme si lo metes en el coche y eso te obliga cada noche a darle una vuelta para que se duerma quizás debes cambiar de estrategia. O como les pasó a unos amigos de Carles, unos padres le ponían al niño trozos de tortilla en el suelo porque le gustaba comer como un perrito. Quizás tu sentido del ridículo te avisa que algo no va bien!

3) Sentido del deber
Si tienes hijos tu deber es educarlos. No vale vestirlos dormidos cuando tienen 4 años  y llevarlos en cochecito al cole porque es más fácil; debemos enseñarle al niño que tiene que vestirse y que tiene que andar para ir a clase aunque eso suponga un esfuerzo extra. Además, la oportunidad para educar no aparece cuando todo va bien sino cuando el niño no actúa como tu esperas: cuando se comporta mal, cuando se cae o cuando saca malas notas. Hay que provocar que se den situaciones para así poderle educar. Si le sobre-protegemos, no se verá expuesto a ninguna situación complicada ni frustrante y no habrá oportunidad para educarlo. Envía a tu hijo de 8 años a comprar el pan sólo y si llega tarde o se distrae por el camino tendrás una oportunidad para educarlo.

4) Sentido moral
Hay que transmitir por osmosis los buenos valores. Los valores no se enseñan con sermones ni se pueden dar con una pastilla sino viviendo situaciones en las que ese valor esté presente. Hay que sumergir al niño en entornos en los que haya los valores que nosotros como padres consideramos importantes 

para su educación. Apuntale al centro excursionista o al club de tenis. Si quieres que aprenda el valor del esfuerzo no le hagas un gran sermón sino quítale la paga semanal y entonces tendrá que trabajar dando clases particulares para ganarse un dinero y poder ir a ese concierto que tanto le apetece..

5) Sentido del humor
Somos padres imperfectos pero tenemos que tener confianza en aquello que hacemos y si se presentan situaciones complicadas aceptarlas con humor. Además a veces te ves obligado a decir «donde dije digo ahora digo Diego»: quizás dijiste «nunca seré un padre que va a buscar a su hijo a la discoteca a las 3 de la madrugada en pijama» y te encuentras a ti mismo haciéndolo para que tu hija no tenga que volver sola. No dramatices y tómatelo con humor.

Nuestros hijos necesitan adultos de referencia que utilicen los 5 sentidos y que además tengan ideas claras y sean felices, equilibrados y espontáneos. Si el niño te pide una piruleta no le des un discurso diciéndole «nos gustaría dártela pero pensamos que las consecuencias de tomarla no son buenas para tu salud ….» porque el niño estará pensando «dime si o no porque no tengo toda la tarde para esto, aún tengo que meter los pies en un charco e irme a pelear con aquel niño que me ha quitado el cubo».

Carles se ha despedido recordándonos que «

Educar a los hijos es cada día más difícil pero no es imposible». Seamos padres confiados y estemos orgullosos de tener hijos.

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