Michelle Pfeiffer y el bocadillo de chorizo

Hay un chiste que me parece muy ilustrativo de como somos los humanos. Dice así:

Es un hombre que está en la cárcel y va a ser ejecutado al día siguiente; se le acerca el director de la prisión y le dice «Puedes pedir un último deseo, lo que quieras». Y el hombre le dice «Pues quiero un bocadillo de chorizo» y el director le comenta «Piénsatelo bien, si quieres puedes pedir acostarte con Michelle Pfeiffer».

«Acostarme con Michelle Pfeifer? Ummm … Cuando termine podré llamar a mis amigos para contárselo?» pregunta el hombre. Y el director le responde «No, no, solo es un deseo; no dos». «Pues entonces traeme el bocadillo de chorizo» concluye el preso.

Experimentamos un gran placer cuando compartimos nuestras experiencias, nos gusta, disfrutamos. Los humanos somos seres sociales y necesitamos comunicar para vivir.

De hecho la comunicación ha permitido que evolucionemos como especie y gracias a ello ya no vivimos en cuevas perdidas en las montañas cazando conejos. La comunicación forma parte tan intrínseca de nuestra esencia que no se trata solo de que podemos comunicar sino de que necesitamos comunicar. Hay tres situaciones en la que la necesidad de comunicar se pone de relieve.

Te han subido el sueldo alguna vez? Espero que la respuesta sea afirmativa. O te acuerdas cuando ibas a mirar las notas en la universidad y veías que habías aprobado? Cuando recibimos una buena noticia corremos a contárselo a nuestra mujer y a nuestros amigos; queremos compartirlo porqué esto hace que lo saboreemos aun más y que revivamos la sensación de satisfacción. Si no nos dejaran compartirlo con nadie, no sería lo mismo, pasaría como con Michelle Pfeiffer y el bocadillo de chorizo. 

Lo mismo pasa cuando nos dan una noticia triste o el jefe nos hecha una bronca. Tenemos esa mala sensación dentro y necesitamos compartirlo con alguien para poder pasar página. Lo mejor que podemos hacer es quedar con un amigo y contárselo. Únicamente necesitamos que el amigo nos escuche, no tiene que hacer nada más, solo solidarizarse con nosotros (aunque a todos nos gusta dar nuestra opinión y decir lo que el otro tiene que hacer «pues a tu jefe le tendrías que dejar las cosas claras la próxima vez»). El mero hecho de contárselo a alguien nos hace sentir mejor.

También necesitamos comunicar cuando tenemos un lio mental, una duda, un dilema para el que debemos encontrar una solución. No te ha pasado nunca tener las ideas liadas y por el solo hecho de contárselo a una amiga se te aclara todo? Nuestra capacidad de razonar, ordenar ideas y resolver problemas está íntimamente unida a nuestra capacidad de comunicación y por eso cuando nos obligamos a explicar nuestros problemas nuestra mente hace el esfuerzo de ordenar las ideas y buscar soluciones a nuestros problemas.

Mark Twain dijo «como quieres que sepa lo que pienso si aun no lo he dicho». Esta frase es un gran reflejo de que nuestra capacidad de pensar gira entorno del lenguaje y la comunicación. Si no comunicamos ni siquiera sabemos qué pensamos y cuando comunicamos nos sentimos bien. Tanto si prefieres a Michelle Pfeiffer como el bocadillo de chorizo no dejes de compartirlo con tus amigos y tu pareja; te sentirás mucho mejor!

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